martes, 14 de enero de 2025

Tiempos difíciles


 El poema “Todas las preguntas tienen respuesta”, de Armando Alanís Pulido, es un reflejo de nuestra realidad actual lleno de dudas, críticas y reflexiones. Desde el principio, cada pregunta nos invita a detenernos y pensar en los problemas que enfrentamos como sociedad.

Las preguntas son el corazón del poema. Algunas son directas, como “¿Tenemos el gobierno que nos merecemos?”, que nos lleva a pensar en nuestra responsabilidad en lo que sucede en el país. Otras son más personales, como “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” y “¿Tienes miedo?”, que nos hacen mirar hacia adentro y cuestionar nuestro papel en este caos. Cada una de estas interrogantes refleja el cansancio y la incertidumbre de vivir en un mundo lleno de problemas sin solución aparente.

El poema también es una crítica fuerte a la sociedad. Habla de los medios de comunicación y cómo seguimos viendo programas que solo muestran lo peor, preguntando: “¿Por qué seguimos viendo esa televisión?”. También señala la falta de acción frente a las injusticias con preguntas como “¿Por qué lo permitimos?”. Aquí no solo acusa a quienes están en el poder, sino también a nosotros, quienes muchas veces preferimos no actuar.

A pesar de la desesperanza que se siente en preguntas como “¿Y si mejor nos vamos?”, también hay momentos que sugieren un cambio posible: “¿Y si nos organizamos?” Nos recuerda que, aunque la situación parezca insostenible, siempre hay algo que podemos hacer si trabajamos juntos.

El cierre del poema, con la pregunta “¿Para qué sirve un poeta?”, es un momento clave. Aquí, Alanís Pulido nos invita a reflexionar sobre el papel de la poesía. Aunque no resuelve problemas, la poesía sirve para poner en palabras las dudas, el dolor y la necesidad de cambio. Nos muestra que incluso en medio del caos, la poesía puede ser una forma de despertar.

lunes, 13 de enero de 2025

El vínculo humano en la poesía de Gelman


 

El amor, en su forma más pura, es un encuentro en el que dos vidas se unen para crear algo que trasciende su individualidad. A través del tiempo, numerosos poetas han buscado plasmar esta esencia, pero pocos lo han conseguido con la profundidad de Juan Gelman. En su poema “Una mujer y un hombre”, el autor explora la conexión que surge entre dos personas que comparten su existencia.

La frase “una mujer y un hombre” que se repite varias veces, subraya la igualdad y el vínculo entre ellos. Cuando dice que están “cara a cara”, nos muestra un encuentro sincero, lleno de autenticidad, donde ambos se ven de verdad, sin máscaras. Este encuentro sucede en “la noche”, un espacio íntimo que los envuelve.

El poema también habla de la memoria compartida: “sus cabezas descansan en una bella infancia que ellos crearon juntos”. Aquí, Gelman nos dice que esa “infancia” no es un pasado literal, sino el mundo de luz y alegría que han construido juntos, un lugar seguro lleno de significado. Esto nos da a entender que el amor verdadero se nutre tanto del presente como de los recuerdos que se crean en pareja.

Cuando menciona que están “atados por sus labios”, el autor describe un beso que no es solo físico, sino una unión que llena la noche con su historia compartida. Es un vínculo que no encadena, sino que libera y da sentido al tiempo que comparten.

Finalmente, el poema termina con una reflexión hermosa: “una mujer y un hombre más bellos en el otro ocupan su lugar en la tierra”. Esto significa que al estar juntos, cada uno encuentra en el otro lo mejor de sí mismo. Juntos, no solo se complementan, sino que también encuentran su propósito y su lugar en el mundo.

domingo, 12 de enero de 2025

Deseo, frustración y consuelo


 

En el cuento “La pelota”, Felisberto Hernández nos muestra, a través de los ojos de un niño, lo complicado que puede ser lidiar con el deseo, la frustración y las relaciones con los demás. El protagonista, un niño de ocho años, quiere con todas sus fuerzas una pelota de colores que ve en el almacén, pero su abuela, que no tiene suficiente dinero, se la niega: “Al principio mi abuela me dijo que no podía comprármela”. Ante la insistencia del niño, la abuela decide hacerle una pelota de trapo, pero esto no le satisface porque no se parece a la que él tanto quiere. “Jamás esa pelota sería como la del almacén”, piensa, mostrando su desilusión.

Aunque el niño juega con la pelota de trapo, no logra disfrutarla porque no es como la que soñaba. Incluso llega a encontrarla molesta, como si tuviera vida propia: “Tomaba direcciones e iba a lugares que no eran los que yo imaginaba”. Esta personificación de la pelota ayuda a transmitir la idea de que nuestras expectativas y deseos no siempre coinciden con la realidad, dándole al cuento un tono mágico dentro de su aparente sencillez.

A medida que pasa el tiempo, el niño se da cuenta de que jugar con la pelota de trapo no es tan divertido como pensaba: “Después que nos comimos el dulce yo empecé de nuevo a desear la pelota que mi abuela me había quitado; pero cuando me la dio y jugué de nuevo me aburrí muy pronto”. Aquí, el cuento nos habla de cómo, muchas veces, cuando logramos algo que deseábamos, la emoción desaparece rápidamente y volvemos a sentirnos insatisfechos.

El final del cuento es muy emotivo. Cansado y frustrado, el niño busca consuelo en su abuela. Apoya su cabeza en su barriga y la describe como “una gran pelota caliente que subía y bajaba con la respiración”. En ese momento, la abuela, con su risa y su cariño, se convierte en el verdadero refugio del niño. La conexión con su abuela le devuelve la paz, mostrándonos que, al final, lo más importante no son los objetos que deseamos, sino las personas que nos acompañan.



sábado, 11 de enero de 2025

La resistencia en la poesía de Candelario Obeso


 

A pesar del título, que podría sugerir un tono festivo, el poema “Serenata” de Candelario Obeso, es un canto a la resistencia y a la dignidad desde la perspectiva de alguien del pueblo que, aunque humilde, defiende su espacio, su autonomía y su derecho a vivir en paz, convirtiendo sus palabras en una denuncia y en una afirmación de humanidad. A través de su voz poética, el autor pone en evidencia el rechazo a los conflictos impuestos por las élites. En los versos “¿Quieren la guerra / con los cachacos? / Yo no me muevo / de aquí de mi rancho…”, el hablante deja claro que no está dispuesto a participar en luchas que no le benefician ni protegen su modo de vida. Su “rancho”, que menciona repetidamente, es un símbolo de refugio y seguridad, un espacio donde ejerce su libertad.

Al decir “Ya pasó el tiempo / de los esclavos; / somos hoy tan libres / como los blancos…”, reivindica la igualdad lograda tras la abolición de la esclavitud, pero, al mismo tiempo, podría estar señalando que esta libertad no siempre se traduce en una igualdad real en la sociedad. Esto conecta con la denuncia de las desigualdades que atraviesa todo el poema. En los versos “Muchos conozco, / pobres baldados, / que han muerto de hambre / después de guapos…”, el hablante describe la suerte de quienes, tras luchar, terminan abandonados, sin apoyo ni reconocimiento.

En las líneas “Si alguno quiere / treparse en alto, / busque escalera / por otro lado…”, deja ver el rechazo hacia aquellos que intentan ascender social o políticamente a costa de los demás. El hablante, con esta afirmación, subraya su independencia y se niega a ser manipulado o explotado. Además, su tono es firme pero también irónico, como si subrayara lo absurdo de tales ambiciones en un contexto donde la mayoría apenas puede sobrevivir.

jueves, 9 de enero de 2025

La gradual desaparición en el amor


 

Cuando alguien que amamos se va, parece que una parte de nosotros mismos se desvanece junto con esa persona. En el poema “Ausencia” de Gabriela Mistral describe la gradual disolución del ser en el amor y la separación. Desde sus primeras líneas, la autora presenta la desaparición del cuerpo como un proceso paulatino, utilizando la imagen de una pérdida progresiva: “Se va de ti mi cuerpo gota a gota”. Esta metáfora sugiere que la partida no es abrupta, sino que se desvanecen lentamente, de manera imperceptible.

Mistral continúa desarrollando esta idea de disolución al referirse a otros elementos del ser, como la voz y los gestos, que también se van perdiendo: “Se va mi voz, que te hacía campana / cerrada a cuanto no somos nosotros”. Aquí, la voz del hablante, que anteriormente resonaba dentro del espacio compartido con el otro, empieza a desaparecer.

La memoria juega un papel crucial en el poema, ya que la desaparición no solo afecta el cuerpo físico, sino también el recuerdo: “Y en tu recuerdo más fiel ya me borro”. Este verso evidencia cómo el hablante siente que se desvanece en la mente del amado, borrando su presencia y quedando cada vez más difuso.

Finalmente, la repetición de la frase “¡Se nos va todo, se nos va todo!” al final del poema refuerza la idea de que la pérdida no es solo una experiencia individual, sino una condición común a todas las relaciones humanas. Este verso enfatiza que no solo el hablante experimenta la pérdida, sino que ambos se ven atrapados por la transitoriedad de la vida, un ciclo en el que todo lo que se ama y se construye está destinado a desvanecerse.

miércoles, 8 de enero de 2025

Amar en la ausencia


 

El poema “Ya no te amaba, sin dejar por eso…” de Julio Herrera y Reissig habla sobre la contradicción que ocurre cuando alguien dice que ya no ama a una persona, pero aún siente algo por ella. Desde el principio, vemos esta contradicción: “Ya no te amaba, sin dejar por eso / De amar la sombra de tu amor distante”. Aquí, aunque el amor ya no está presente, queda una especie de recuerdo o “sombra” de ese amor.

El poema también habla de cómo el amor y el rechazo pueden ir juntos. En el verso: “Ya no te amaba, y sin embargo el beso / De la repulsa nos unió un instante…” El beso, que generalmente representa el amor, está mezclado con la “repulsa” o rechazo, lo que muestra que aunque hay distanciamiento, todavía hay un momento de conexión.

El hablante también menciona cómo este conflicto interno afecta su cuerpo: “Agrio placer y bárbaro embeleso / Crispó mi faz, me demudó el semblante”. El placer que siente es “agrio” y el embeleso, que normalmente es dulce, es “bárbaro” o violento, lo que muestra lo intenso y complicado que es este sentimiento.

En otro momento, el hablante se siente confundido, como si estuviera perdiéndose en una emoción que no puede controlar: “Ya no te amaba, y me turbé, no obstante, / Como una virgen en un bosque espeso”. Esto expresa la sensación de no poder escapar de esa emoción, como si estuviera perdido en un lugar oscuro y confuso.

La parte más triste del poema llega con la imagen del “anochecer en el eterno luto”, donde el hablante compara la pérdida del amor con la muerte, un final sin regreso. “Eterno luto” sugiere que esta tristeza nunca se va a ir.

Finalmente, el poema cierra con una reflexión profunda: “Jamás viví como en aquella muerte, / nunca te amé como en aquel minuto!”. El hablante dice que nunca sintió algo tan fuerte como en ese momento de pérdida, mostrando que, aunque el amor se ha ido, en ese instante de dolor se alcanza una forma de amor más intensa y pura.

martes, 7 de enero de 2025

Un homenaje a la maternidad


La figura de la madre ha inspirado a innumerables escritores y poetas a lo largo del tiempo. Honoré de Balzac afirmó que “el corazón de una madre es un abismo profundo en cuyo fondo siempre encontrarás perdón”, mientras que Gabriela Mistral expresó “Madre, madre, tú me besas, / pero yo te beso más, / y el enjambre de mis besos no te deja ni mirar...” En esta misma línea, Alfredo Espino, con su poema “Las manos de mi madre”, ofrece un tributo lleno de ternura y gratitud, resaltando el amor incondicional, el sacrificio y la infinita capacidad de consuelo que solo una madre puede brindar. Las manos de la madre son descritas como suaves, blancas y bondadosas, reflejando no solo su cuidado físico, sino también su capacidad de amar profundamente: “Manos de mi madre, tan acariciadoras, / tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras”. Estas manos son generosas y entregan todo sin esperar nada a cambio, como se expresa en el verso: “Las que todo prodigan y nada me reclaman”.

El poema también muestra cómo las madres son capaces de sacrificarse por sus hijos. Un ejemplo de esto es cuando dice: “Me sacan las espinas y se las clavan en ellas”. Aquí, las manos de la madre no solo quitan el dolor del hijo, sino que lo asumen como propio, mostrando un amor que todo lo soporta. Además, se comparan con “azucenas”, flores que simbolizan pureza y frescura, porque tienen la capacidad de aliviar incluso los dolores más profundos y escondidos.

Espino también ve las manos de su madre como algo milagroso, capaz de traer paz y consuelo en los momentos más difíciles: “Son dos milagros blancos apaciguando angustias”. Estas manos no solo calman, sino que también transforman la tristeza en esperanza: “Porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas”. En este sentido, no solo ayudan a superar los problemas, sino que traen luz y alegría, incluso en los días más oscuros.


lunes, 6 de enero de 2025

La Soledad de la guerra


 

Las guerras internas han dejado cicatrices profundas en las sociedades, marcando no solo a quienes participaron directamente en ellas, sino también a las generaciones venideras. Estos conflictos, cargados de violencia y desesperanza, reflejan las tensiones más profundas de un país, ya sea por motivos políticos, sociales o religiosos. En el cuento “La noche que lo dejaron solo” de Juan Rulfo, se cuenta la historia de Feliciano Ruelas, un hombre que, separado de sus compañeros, enfrenta la soledad y el peligro en medio de una guerra.

El agotamiento físico y emocional es constante. Feliciano carga rifles pesados, y el sueño lo vence: “El peso de los rifles. Y el sueño trepado allí donde su espalda se encorvaba”. Estas palabras no solo describen su cansancio, sino también el peso de la situación que enfrenta. Él sabe que debe seguir avanzando para cumplir su misión, pero el esfuerzo parece inútil, lo que lo hace dudar y cuestionarse.

La fe juega un papel importante en la historia, aunque está llena de contradicciones. Feliciano, como cristero, lucha por sus creencias, pero también siente miedo. Cuando dice “¡Cristo!” y reprime el grito de “¡Viva Cristo Rey!”, muestra cómo su fe choca con la realidad de la guerra y su temor a ser descubierto. Este conflicto interno se intensifica cuando ve a sus tíos colgados de un árbol, asesinados por los soldados: “Eran ellos, su tío Tanis y su tío Librado… colgados de un mezquite”. Este momento es impactante y refuerza la brutalidad de lo que enfrenta.

La naturaleza también es protagonista en el relato. Aunque el paisaje ofrece momentos de calma, como cuando Feliciano respira “un aire oloroso a trementina”, la mayoría del tiempo refleja su soledad y la dureza de su situación: “Miró allá lejos la gran llanura gris”. La naturaleza parece indiferente a su sufrimiento, lo que hace que Feliciano se sienta aún más pequeño y vulnerable.

Al final, la historia no ofrece esperanza. Feliciano huye sin mirar atrás, movido por el miedo más que por la fe o la confianza en el futuro: “Abriéndose paso entre los pajonales. No miró para atrás ni paró en su carrera”. Este final deja claro que su lucha no tiene una solución fácil y que la violencia del conflicto es más fuerte que él.

domingo, 5 de enero de 2025

Memorias de una juventud


La literatura de Osvaldo Soriano es un retrato constante de la nostalgia. En “Primeros amores”, el autor nos conduce a través de un relato que mezcla la ternura, la crudeza y la ironía para hablarnos de dos grandes ritos de iniciación: el amor y el fútbol.

Desde las primeras líneas, el cuento se construye como un ejercicio de remembranza. La voz del narrador no se limita a relatar episodios de su adolescencia; más bien, los revive con una claridad cinematográfica. Por un lado, el amor se manifiesta en los encuentros secretos en el cine y en los celos hacia el zaguero central, lo que refleja las emociones intensas y las inseguridades propias de la adolescencia. Por otro lado, el fútbol representa un espacio de gloria y superación, donde el narrador encuentra un instante de felicidad que perdura en su memoria.

Además, Soriano no idealiza su pasado; al contrario, reconoce sus errores y las torpezas de su juventud. Por ejemplo, admite haber sido celoso y machista, actitudes que en ese contexto histórico parecían normales, pero que ahora contempla con autocrítica. Este enfoque hace que el relato sea profundamente humano y cercano, porque, sin duda, todos hemos enfrentado inseguridades similares en algún momento de nuestra vida.

Por otra parte, el contexto histórico es clave para entender el relato. Soriano ambienta esta historia en los años finales del peronismo y en los albores de los cambios culturales de los sesenta. Sin embargo, el pueblo donde transcurre la acción parece congelado en el tiempo, aislado de los avances y las promesas de la modernidad. Las calles de tierra, la falta de librerías y el limitado acceso a la cultura reflejan no solo un atraso material, sino también un vacío existencial que empuja a los jóvenes a buscar sentido en pequeños momentos de libertad: un gol, una caricia, una canción.

Lo más destacado, es cómo el autor conecta estos recuerdos con su presente. A pesar del paso de los años, el narrador revive esos momentos con una intensidad asombrosa, como si sucedieran en un “eterno replay”. Son fragmentos que nos definen, que nos consuelan y que, en ocasiones, nos persiguen.


viernes, 3 de enero de 2025

Un conquistador en ruinas


 

Las ideas sobre el amor, la atracción y los roles de género siguen siendo temas relevantes en la sociedad actual. Las expectativas acerca de cómo deben ser las relaciones y cómo deben comportarse hombres y mujeres a menudo están influenciadas por mitos y estereotipos antiguos. El cuento “El don Juan”, escrito por Benito Pérez Galdós, es un claro ejemplo de cómo la literatura puede cuestionar estos mitos. A través de una crítica irónica y divertida, Galdós ofrece una visión satírica del famoso mito del seductor. La historia es narrada por un hombre que se considera el mejor conquistador de mujeres, pero cuyas aventuras resultan ser mucho menos grandiosas de lo que él cree. A través de situaciones ridículas y humillantes, el autor utiliza el humor y la exageración para mostrar cómo este tipo de personaje está lleno de defectos e ilusiones.

Desde el inicio, el protagonista se muestra obsesionado con la idea de conquistar a una mujer, a la que describe de manera exagerada: “Sus labios eran coral finísimo; su cuello, primoroso alabastro; sus manos, mármol delicado y flexible”. Estas descripciones tan adornadas revelan que el protagonista solo ve a las mujeres como objetos de deseo, despojándolas de su humanidad. Sin embargo, pronto surge un problema: la mujer está acompañada por su esposo, un hombre que el narrador describe de forma grotesca, con un rostro “amarillo como el forro de un libro viejo” y ropa anticuada.

Al intentar seducir a la mujer, todo sale mal. La escena culmina en una lluvia inesperada que arruina su atuendo, seguida por una agresión en la que el esposo le lanza libros voluminosos, como una Compilatio decretalium, que lo deja inconsciente. Este episodio introduce el simbolismo del libro como arma, sugiriendo que la erudición y la realidad pueden desarmar el mito romántico del conquistador.

En su siguiente intento, las cosas se tornan aún más absurdas. Una figura misteriosa lo atrae en una noche iluminada por la luna, y el protagonista cree que vivirá una conquista memorable. Sin embargo, descubre que la figura no es una joven mujer hermosa, sino una anciana grotesca. Para colmo, termina siendo golpeado y humillado por una multitud. Esta revelación destruye no solo sus ilusiones de conquistador, sino también su incapacidad para aceptar la realidad.

Al final, el protagonista se encuentra encerrado, afirmando que la sociedad lo considera loco. Este cierre es una ironía: el hombre que se veía a sí mismo como un gran conquistador termina siendo un personaje ridículo y patético, atrapado en sus propias fantasías.

La decandencia humana


 

En el mundo actual, las relaciones humanas a menudo están marcadas por intereses y conveniencias. La búsqueda de poder, estatus y comodidad material ha llevado a muchas personas a establecer conexiones superficiales. Así, las relaciones se ven influenciadas por un constante intercambio de favores y necesidades, donde el afecto es reemplazado por transacciones, y la soledad o el vacío emocional se disimulan bajo la apariencia de compañía o ayuda. En este contexto, el relato “La vida fácil” de Rosa Montero refleja la complejidad de una relación marcada por tensiones, resentimientos y dependencias. A través de la perspectiva de Omar, el relato explora las frustraciones y la sensación de atrapamiento que experimenta el joven en su relación con “la Vieja”, una anciana a quien cuida. La dinámica entre ellos, cada vez más insoportable para Omar, ilustra cómo las conexiones humanas pueden convertirse en un ciclo de desgaste emocional.

La historia comienza con un detalle aparentemente trivial: el reloj de Omar se moja y deja de funcionar. Sin embargo, este reloj, descrito como elegante, representa mucho más que un objeto material. Es el símbolo de un contraste entre la vida que Omar desea y la realidad que vive. Como él mismo expresa, “el reloj más elegante y señorial del mundo empapado en agua sucia y jabonosa, en caldo de vieja”, lo que revela su disgusto por la situación y el desgaste emocional que le provoca su rutina diaria.

Por otro lado, la figura de la anciana es descrita con una crudeza evidente. Vestida, “la Vieja” transmite una imagen de autoridad y respeto, pero al despojarse de sus ropas, su fragilidad se vuelve aún más patente: “una pizca de cuerpo flotando en la inmensidad de la bañera”.

Uno de los momentos más significativos del cuento ocurre cuando “la Vieja”, mientras está en la bañera, resbala y comienza a luchar por no ahogarse. En lugar de actuar con rapidez, Omar se queda inmóvil, observando como si fuera un espectador. Este gesto de pasividad deliberada refleja la distancia emocional y la tensión creciente entre los dos personajes. Aunque “la Vieja” finalmente se salva, la intervención de la camarera, que aparece en el momento culminante, intensifica la incomodidad de la escena, señalando cómo la relación entre Omar y “la Vieja” es vista desde afuera como algo extraño o perturbador.

El relato concluye con Omar, exhausto y mojado, mientras espera la llegada de los médicos. Al mirar su reloj roto, dice casi con resignación que ya no funciona. La respuesta de la anciana, “No te preocupes, Omar, te compraré uno nuevo,” es una muestra de su desconexión emocional y de cómo ella cree que todo puede resolverse con dinero. Esta interacción final refleja, de manera contundente, el vacío de la relación entre ambos y cómo, a pesar de los lujos y las comodidades materiales, lo que verdaderamente falta es una conexión humana auténtica.



miércoles, 1 de enero de 2025

La poesía es un atentado celeste

 

Pienso que la poesía de Vicente Huidobro es un intento de ir más allá de lo humano para conectarse con lo universal. En este sentido, el poema La poesía es un atentado celeste”, es una reflexión sobre cómo el ser humano se transforma y se relaciona con el mundo que lo rodea.

Desde el principio, el poeta nos presenta una paradoja: “Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia / Hay la espera de mí mismo”. Aquí, Huidobro nos dice que la ausencia no es vacío, sino un tiempo de espera, de preparación. Por lo tanto, la “espera de mí mismo” muestra una búsqueda personal, una lucha por entenderse y encontrarse con uno mismo.

Asimismo, la relación con la naturaleza también es muy importante: “Ando en viaje dando un poco de mi vida / A ciertos árboles y a ciertas piedras / Que me han esperado muchos años”. Estas líneas nos muestran que el poeta no está separado de la naturaleza, sino que forma parte de ella. De hecho, los árboles y piedras, cosas que parecen inmutables, también tienen una vida simbólica al conectarse con el ser humano.

De manera similar, la idea de estar presente y ausente al mismo tiempo aparece en: “Yo no estoy y estoy / Estoy ausente y estoy presente en estado de espera”. Esto nos hace pensar en cómo el poeta siente que su ser se extiende más allá de su cuerpo y su tiempo, como si estuviera en muchos lugares a la vez.

Por otro lado, Huidobro también habla de la dificultad para comunicarse: “Ellos querrían mi lenguaje para expresarse / Y yo querría el de ellos para expresarlos”. Esto refleja la frustración de no poder entender completamente a la naturaleza ni ser entendido por ella. Además, este “atroz equívoco” es la lucha entre lo que queremos decir y lo que realmente podemos expresar.

La transformación física del poeta en árbol es una imagen poderosa: “Voy dejando mis ropas / Se me van cayendo las carnes / Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas”. Aquí, el poeta muestra cómo se siente parte de la naturaleza, cambiando su forma humana para convertirse en algo nuevo.

Por último, el silencio emerge como un elemento fundamental: “Podría dar un grito pero se espantaría la transubstanciación / Hay que guardar silencio Esperar en silencio”. En este fragmento, el silencio se presenta como una condición indispensable para que la transformación pueda llevarse a cabo.


Tiempos difíciles

  El poema “Todas las preguntas tienen respuesta” , de Armando Alanís Pulido, es un reflejo de nuestra realidad actual lleno de dudas, críti...