domingo, 12 de enero de 2025

Deseo, frustración y consuelo


 

En el cuento “La pelota”, Felisberto Hernández nos muestra, a través de los ojos de un niño, lo complicado que puede ser lidiar con el deseo, la frustración y las relaciones con los demás. El protagonista, un niño de ocho años, quiere con todas sus fuerzas una pelota de colores que ve en el almacén, pero su abuela, que no tiene suficiente dinero, se la niega: “Al principio mi abuela me dijo que no podía comprármela”. Ante la insistencia del niño, la abuela decide hacerle una pelota de trapo, pero esto no le satisface porque no se parece a la que él tanto quiere. “Jamás esa pelota sería como la del almacén”, piensa, mostrando su desilusión.

Aunque el niño juega con la pelota de trapo, no logra disfrutarla porque no es como la que soñaba. Incluso llega a encontrarla molesta, como si tuviera vida propia: “Tomaba direcciones e iba a lugares que no eran los que yo imaginaba”. Esta personificación de la pelota ayuda a transmitir la idea de que nuestras expectativas y deseos no siempre coinciden con la realidad, dándole al cuento un tono mágico dentro de su aparente sencillez.

A medida que pasa el tiempo, el niño se da cuenta de que jugar con la pelota de trapo no es tan divertido como pensaba: “Después que nos comimos el dulce yo empecé de nuevo a desear la pelota que mi abuela me había quitado; pero cuando me la dio y jugué de nuevo me aburrí muy pronto”. Aquí, el cuento nos habla de cómo, muchas veces, cuando logramos algo que deseábamos, la emoción desaparece rápidamente y volvemos a sentirnos insatisfechos.

El final del cuento es muy emotivo. Cansado y frustrado, el niño busca consuelo en su abuela. Apoya su cabeza en su barriga y la describe como “una gran pelota caliente que subía y bajaba con la respiración”. En ese momento, la abuela, con su risa y su cariño, se convierte en el verdadero refugio del niño. La conexión con su abuela le devuelve la paz, mostrándonos que, al final, lo más importante no son los objetos que deseamos, sino las personas que nos acompañan.



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