martes, 14 de enero de 2025

Tiempos difíciles


 El poema “Todas las preguntas tienen respuesta”, de Armando Alanís Pulido, es un reflejo de nuestra realidad actual lleno de dudas, críticas y reflexiones. Desde el principio, cada pregunta nos invita a detenernos y pensar en los problemas que enfrentamos como sociedad.

Las preguntas son el corazón del poema. Algunas son directas, como “¿Tenemos el gobierno que nos merecemos?”, que nos lleva a pensar en nuestra responsabilidad en lo que sucede en el país. Otras son más personales, como “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” y “¿Tienes miedo?”, que nos hacen mirar hacia adentro y cuestionar nuestro papel en este caos. Cada una de estas interrogantes refleja el cansancio y la incertidumbre de vivir en un mundo lleno de problemas sin solución aparente.

El poema también es una crítica fuerte a la sociedad. Habla de los medios de comunicación y cómo seguimos viendo programas que solo muestran lo peor, preguntando: “¿Por qué seguimos viendo esa televisión?”. También señala la falta de acción frente a las injusticias con preguntas como “¿Por qué lo permitimos?”. Aquí no solo acusa a quienes están en el poder, sino también a nosotros, quienes muchas veces preferimos no actuar.

A pesar de la desesperanza que se siente en preguntas como “¿Y si mejor nos vamos?”, también hay momentos que sugieren un cambio posible: “¿Y si nos organizamos?” Nos recuerda que, aunque la situación parezca insostenible, siempre hay algo que podemos hacer si trabajamos juntos.

El cierre del poema, con la pregunta “¿Para qué sirve un poeta?”, es un momento clave. Aquí, Alanís Pulido nos invita a reflexionar sobre el papel de la poesía. Aunque no resuelve problemas, la poesía sirve para poner en palabras las dudas, el dolor y la necesidad de cambio. Nos muestra que incluso en medio del caos, la poesía puede ser una forma de despertar.

lunes, 13 de enero de 2025

El vínculo humano en la poesía de Gelman


 

El amor, en su forma más pura, es un encuentro en el que dos vidas se unen para crear algo que trasciende su individualidad. A través del tiempo, numerosos poetas han buscado plasmar esta esencia, pero pocos lo han conseguido con la profundidad de Juan Gelman. En su poema “Una mujer y un hombre”, el autor explora la conexión que surge entre dos personas que comparten su existencia.

La frase “una mujer y un hombre” que se repite varias veces, subraya la igualdad y el vínculo entre ellos. Cuando dice que están “cara a cara”, nos muestra un encuentro sincero, lleno de autenticidad, donde ambos se ven de verdad, sin máscaras. Este encuentro sucede en “la noche”, un espacio íntimo que los envuelve.

El poema también habla de la memoria compartida: “sus cabezas descansan en una bella infancia que ellos crearon juntos”. Aquí, Gelman nos dice que esa “infancia” no es un pasado literal, sino el mundo de luz y alegría que han construido juntos, un lugar seguro lleno de significado. Esto nos da a entender que el amor verdadero se nutre tanto del presente como de los recuerdos que se crean en pareja.

Cuando menciona que están “atados por sus labios”, el autor describe un beso que no es solo físico, sino una unión que llena la noche con su historia compartida. Es un vínculo que no encadena, sino que libera y da sentido al tiempo que comparten.

Finalmente, el poema termina con una reflexión hermosa: “una mujer y un hombre más bellos en el otro ocupan su lugar en la tierra”. Esto significa que al estar juntos, cada uno encuentra en el otro lo mejor de sí mismo. Juntos, no solo se complementan, sino que también encuentran su propósito y su lugar en el mundo.

domingo, 12 de enero de 2025

Deseo, frustración y consuelo


 

En el cuento “La pelota”, Felisberto Hernández nos muestra, a través de los ojos de un niño, lo complicado que puede ser lidiar con el deseo, la frustración y las relaciones con los demás. El protagonista, un niño de ocho años, quiere con todas sus fuerzas una pelota de colores que ve en el almacén, pero su abuela, que no tiene suficiente dinero, se la niega: “Al principio mi abuela me dijo que no podía comprármela”. Ante la insistencia del niño, la abuela decide hacerle una pelota de trapo, pero esto no le satisface porque no se parece a la que él tanto quiere. “Jamás esa pelota sería como la del almacén”, piensa, mostrando su desilusión.

Aunque el niño juega con la pelota de trapo, no logra disfrutarla porque no es como la que soñaba. Incluso llega a encontrarla molesta, como si tuviera vida propia: “Tomaba direcciones e iba a lugares que no eran los que yo imaginaba”. Esta personificación de la pelota ayuda a transmitir la idea de que nuestras expectativas y deseos no siempre coinciden con la realidad, dándole al cuento un tono mágico dentro de su aparente sencillez.

A medida que pasa el tiempo, el niño se da cuenta de que jugar con la pelota de trapo no es tan divertido como pensaba: “Después que nos comimos el dulce yo empecé de nuevo a desear la pelota que mi abuela me había quitado; pero cuando me la dio y jugué de nuevo me aburrí muy pronto”. Aquí, el cuento nos habla de cómo, muchas veces, cuando logramos algo que deseábamos, la emoción desaparece rápidamente y volvemos a sentirnos insatisfechos.

El final del cuento es muy emotivo. Cansado y frustrado, el niño busca consuelo en su abuela. Apoya su cabeza en su barriga y la describe como “una gran pelota caliente que subía y bajaba con la respiración”. En ese momento, la abuela, con su risa y su cariño, se convierte en el verdadero refugio del niño. La conexión con su abuela le devuelve la paz, mostrándonos que, al final, lo más importante no son los objetos que deseamos, sino las personas que nos acompañan.



sábado, 11 de enero de 2025

La resistencia en la poesía de Candelario Obeso


 

A pesar del título, que podría sugerir un tono festivo, el poema “Serenata” de Candelario Obeso, es un canto a la resistencia y a la dignidad desde la perspectiva de alguien del pueblo que, aunque humilde, defiende su espacio, su autonomía y su derecho a vivir en paz, convirtiendo sus palabras en una denuncia y en una afirmación de humanidad. A través de su voz poética, el autor pone en evidencia el rechazo a los conflictos impuestos por las élites. En los versos “¿Quieren la guerra / con los cachacos? / Yo no me muevo / de aquí de mi rancho…”, el hablante deja claro que no está dispuesto a participar en luchas que no le benefician ni protegen su modo de vida. Su “rancho”, que menciona repetidamente, es un símbolo de refugio y seguridad, un espacio donde ejerce su libertad.

Al decir “Ya pasó el tiempo / de los esclavos; / somos hoy tan libres / como los blancos…”, reivindica la igualdad lograda tras la abolición de la esclavitud, pero, al mismo tiempo, podría estar señalando que esta libertad no siempre se traduce en una igualdad real en la sociedad. Esto conecta con la denuncia de las desigualdades que atraviesa todo el poema. En los versos “Muchos conozco, / pobres baldados, / que han muerto de hambre / después de guapos…”, el hablante describe la suerte de quienes, tras luchar, terminan abandonados, sin apoyo ni reconocimiento.

En las líneas “Si alguno quiere / treparse en alto, / busque escalera / por otro lado…”, deja ver el rechazo hacia aquellos que intentan ascender social o políticamente a costa de los demás. El hablante, con esta afirmación, subraya su independencia y se niega a ser manipulado o explotado. Además, su tono es firme pero también irónico, como si subrayara lo absurdo de tales ambiciones en un contexto donde la mayoría apenas puede sobrevivir.

jueves, 9 de enero de 2025

La gradual desaparición en el amor


 

Cuando alguien que amamos se va, parece que una parte de nosotros mismos se desvanece junto con esa persona. En el poema “Ausencia” de Gabriela Mistral describe la gradual disolución del ser en el amor y la separación. Desde sus primeras líneas, la autora presenta la desaparición del cuerpo como un proceso paulatino, utilizando la imagen de una pérdida progresiva: “Se va de ti mi cuerpo gota a gota”. Esta metáfora sugiere que la partida no es abrupta, sino que se desvanecen lentamente, de manera imperceptible.

Mistral continúa desarrollando esta idea de disolución al referirse a otros elementos del ser, como la voz y los gestos, que también se van perdiendo: “Se va mi voz, que te hacía campana / cerrada a cuanto no somos nosotros”. Aquí, la voz del hablante, que anteriormente resonaba dentro del espacio compartido con el otro, empieza a desaparecer.

La memoria juega un papel crucial en el poema, ya que la desaparición no solo afecta el cuerpo físico, sino también el recuerdo: “Y en tu recuerdo más fiel ya me borro”. Este verso evidencia cómo el hablante siente que se desvanece en la mente del amado, borrando su presencia y quedando cada vez más difuso.

Finalmente, la repetición de la frase “¡Se nos va todo, se nos va todo!” al final del poema refuerza la idea de que la pérdida no es solo una experiencia individual, sino una condición común a todas las relaciones humanas. Este verso enfatiza que no solo el hablante experimenta la pérdida, sino que ambos se ven atrapados por la transitoriedad de la vida, un ciclo en el que todo lo que se ama y se construye está destinado a desvanecerse.

miércoles, 8 de enero de 2025

Amar en la ausencia


 

El poema “Ya no te amaba, sin dejar por eso…” de Julio Herrera y Reissig habla sobre la contradicción que ocurre cuando alguien dice que ya no ama a una persona, pero aún siente algo por ella. Desde el principio, vemos esta contradicción: “Ya no te amaba, sin dejar por eso / De amar la sombra de tu amor distante”. Aquí, aunque el amor ya no está presente, queda una especie de recuerdo o “sombra” de ese amor.

El poema también habla de cómo el amor y el rechazo pueden ir juntos. En el verso: “Ya no te amaba, y sin embargo el beso / De la repulsa nos unió un instante…” El beso, que generalmente representa el amor, está mezclado con la “repulsa” o rechazo, lo que muestra que aunque hay distanciamiento, todavía hay un momento de conexión.

El hablante también menciona cómo este conflicto interno afecta su cuerpo: “Agrio placer y bárbaro embeleso / Crispó mi faz, me demudó el semblante”. El placer que siente es “agrio” y el embeleso, que normalmente es dulce, es “bárbaro” o violento, lo que muestra lo intenso y complicado que es este sentimiento.

En otro momento, el hablante se siente confundido, como si estuviera perdiéndose en una emoción que no puede controlar: “Ya no te amaba, y me turbé, no obstante, / Como una virgen en un bosque espeso”. Esto expresa la sensación de no poder escapar de esa emoción, como si estuviera perdido en un lugar oscuro y confuso.

La parte más triste del poema llega con la imagen del “anochecer en el eterno luto”, donde el hablante compara la pérdida del amor con la muerte, un final sin regreso. “Eterno luto” sugiere que esta tristeza nunca se va a ir.

Finalmente, el poema cierra con una reflexión profunda: “Jamás viví como en aquella muerte, / nunca te amé como en aquel minuto!”. El hablante dice que nunca sintió algo tan fuerte como en ese momento de pérdida, mostrando que, aunque el amor se ha ido, en ese instante de dolor se alcanza una forma de amor más intensa y pura.

martes, 7 de enero de 2025

Un homenaje a la maternidad


La figura de la madre ha inspirado a innumerables escritores y poetas a lo largo del tiempo. Honoré de Balzac afirmó que “el corazón de una madre es un abismo profundo en cuyo fondo siempre encontrarás perdón”, mientras que Gabriela Mistral expresó “Madre, madre, tú me besas, / pero yo te beso más, / y el enjambre de mis besos no te deja ni mirar...” En esta misma línea, Alfredo Espino, con su poema “Las manos de mi madre”, ofrece un tributo lleno de ternura y gratitud, resaltando el amor incondicional, el sacrificio y la infinita capacidad de consuelo que solo una madre puede brindar. Las manos de la madre son descritas como suaves, blancas y bondadosas, reflejando no solo su cuidado físico, sino también su capacidad de amar profundamente: “Manos de mi madre, tan acariciadoras, / tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras”. Estas manos son generosas y entregan todo sin esperar nada a cambio, como se expresa en el verso: “Las que todo prodigan y nada me reclaman”.

El poema también muestra cómo las madres son capaces de sacrificarse por sus hijos. Un ejemplo de esto es cuando dice: “Me sacan las espinas y se las clavan en ellas”. Aquí, las manos de la madre no solo quitan el dolor del hijo, sino que lo asumen como propio, mostrando un amor que todo lo soporta. Además, se comparan con “azucenas”, flores que simbolizan pureza y frescura, porque tienen la capacidad de aliviar incluso los dolores más profundos y escondidos.

Espino también ve las manos de su madre como algo milagroso, capaz de traer paz y consuelo en los momentos más difíciles: “Son dos milagros blancos apaciguando angustias”. Estas manos no solo calman, sino que también transforman la tristeza en esperanza: “Porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas”. En este sentido, no solo ayudan a superar los problemas, sino que traen luz y alegría, incluso en los días más oscuros.


Tiempos difíciles

  El poema “Todas las preguntas tienen respuesta” , de Armando Alanís Pulido, es un reflejo de nuestra realidad actual lleno de dudas, críti...