Las guerras internas han dejado cicatrices profundas en las sociedades, marcando no solo a quienes participaron directamente en ellas, sino también a las generaciones venideras. Estos conflictos, cargados de violencia y desesperanza, reflejan las tensiones más profundas de un país, ya sea por motivos políticos, sociales o religiosos. En el cuento “La noche que lo dejaron solo” de Juan Rulfo, se cuenta la historia de Feliciano Ruelas, un hombre que, separado de sus compañeros, enfrenta la soledad y el peligro en medio de una guerra.
El agotamiento físico y emocional es constante. Feliciano carga rifles pesados, y el sueño lo vence: “El peso de los rifles. Y el sueño trepado allí donde su espalda se encorvaba”. Estas palabras no solo describen su cansancio, sino también el peso de la situación que enfrenta. Él sabe que debe seguir avanzando para cumplir su misión, pero el esfuerzo parece inútil, lo que lo hace dudar y cuestionarse.
La fe juega un papel importante en la historia, aunque está llena de contradicciones. Feliciano, como cristero, lucha por sus creencias, pero también siente miedo. Cuando dice “¡Cristo!” y reprime el grito de “¡Viva Cristo Rey!”, muestra cómo su fe choca con la realidad de la guerra y su temor a ser descubierto. Este conflicto interno se intensifica cuando ve a sus tíos colgados de un árbol, asesinados por los soldados: “Eran ellos, su tío Tanis y su tío Librado… colgados de un mezquite”. Este momento es impactante y refuerza la brutalidad de lo que enfrenta.
La naturaleza también es protagonista en el relato. Aunque el paisaje ofrece momentos de calma, como cuando Feliciano respira “un aire oloroso a trementina”, la mayoría del tiempo refleja su soledad y la dureza de su situación: “Miró allá lejos la gran llanura gris”. La naturaleza parece indiferente a su sufrimiento, lo que hace que Feliciano se sienta aún más pequeño y vulnerable.
Al final, la historia no ofrece esperanza. Feliciano huye sin mirar atrás, movido por el miedo más que por la fe o la confianza en el futuro: “Abriéndose paso entre los pajonales. No miró para atrás ni paró en su carrera”. Este final deja claro que su lucha no tiene una solución fácil y que la violencia del conflicto es más fuerte que él.
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