En Santa Cruz de Mompox, distrito situado en Colombia, nació uno de sus más ilustres hijos: Candelario Obeso. A lo largo de su existencia, este notable hombre enfrentó una marcada discriminación racial. Hoy en día, desafortunadamente, sigue siendo una figura relativamente desconocida para muchos de sus compatriotas. Reconocido como el precursor de la poesía negra en América, Obeso logró, a través de su arte, captar la compleja realidad de los afrodescendientes, describiendo con gran habilidad tanto sus glorias como sus miserias.
Durante una época en la que predominaba la poesía romántica, Obeso tomó la decisión consciente de distanciarse de esta corriente, desarrollando así un estilo único. A diferencia de muchos poetas de su tiempo, eligió expresarse no en el español típico de los colonizadores, sino en el lenguaje vernáculo de su tierra y su gente. Este acto no solo destaca su compromiso con la autenticidad cultural, sino también su interés por representar de manera fidedigna su entorno. Aunque la lectura de sus escritos puede resultar compleja para algunos, actualmente hay ediciones modernizadas de su obra, como "Cantos Populares de mi Tierra", que facilitan su comprensión. Este libro incluye uno de los poemas más representativos de Obeso, titulado “Canción del Boga Ausente”.
Este poema transmite con intensidad los sentimientos de soledad y melancolía de un “boga”, término que hace referencia a un remero. Frases como “Qué triste que está la noche” y “La noche qué triste está” resaltan el pesar del protagonista. La imagen del remar en el mar puede interpretarse como un símbolo de sacrificio y resistencia: “Mientras yo briego en la mar, / Bañado en sudor por ella”.
Además, el poema refleja la preocupación y las dudas del “boga” respecto a su amada, a quien llama “La negra del alma mía”. Se cuestiona si ella aún lo recuerda con amor: “Tal vez por su zambo amado / Doliente suspirará, / O tal vez ni me recuerda…, / ¡Llorá! ¡Llorá!”.
En el poema también se destaca la habilidad del “boga” en su oficio: “¡Con arte se saca el pez / Del mar, del mar! / Con arte se ablanda el hierro, / Se doma la mapaná…” No obstante, a pesar de su habilidad, se insinúa que lo único permanente en su existencia son sus aflicciones: “¿Constantes, firmes? ¡Las penas! / No hay más, no hay más…”
El rescate y la difusión de la obra de Candelario Obeso no solo enriquecen el patrimonio cultural colombiano y latinoamericano, sino que también promueven una comprensión más profunda de la diversidad y riqueza de las expresiones literarias en el mundo.

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