Armando Alanís Pulido, un poeta mexicano contemporáneo, ha ganado reconocimiento por su iniciativa “Acción Poética”. Este movimiento se enfoca en la pintura de poesía en los muros urbanos, con el objetivo de transmitir mensajes significativos en diferentes ciudades. La poesía de Alanís Pulido se caracteriza por su accesibilidad, brevedad y por buscar generar un impacto visual y emocional en quienes la observan.
Uno de sus poemas se titula "Oír el miedo", incluido en el libro "Balacera" publicado en el año 2015. Este poema, elaborado en verso libre, expone las reflexiones del autor sobre los períodos de violencia que ha experimentado, un tema recurrente y crítico en nuestro continente.
Para iniciar, el título del poema “Oír el miedo”, introduce de manera inmediata el tema central, enfocándose en la experiencia sensorial del miedo a través del oído. En la línea “Miedo es oír tu nombre en una lista de desaparecidos”, se presenta la angustiante realidad de escuchar un nombre familiar en tal situación, afectando tanto a quien se imagina a un ser querido en esas circunstancias como a la voz poética que teme ser el próximo en la lista.
La frase “oír el rumor después de la humareda…” también tiene un gran impacto. “Humareda” despierta imágenes de caos, mientras que “rumor” refiere a las reacciones o comentarios que siguen a estos eventos. Este verso transmite la incertidumbre y la premonición de lo peor.
Otro fragmento importante es “Miedo es oír a un hombre suplicar que le perdonen [la vida”. Esta línea captura un momento de extrema vulnerabilidad y terror ante la inminencia de la muerte. El oyente, y por extensión el lector, se convierte en un testigo indirecto de esta súplica desesperada, lo que intensifica el horror. La inmediatez con la que se menciona “y un balazo justo después de eso” intensifica el impacto emocional del poema. Este contraste abrupto entre la súplica por la vida y el acto de violencia subraya la fragilidad humana y la naturaleza impredecible y brutal de la violencia.
La poesía de Alanís Pulido no recurre a adornos innecesarios; su descripción, en este caso, franca y dura de la violencia es un espejo fiel de la realidad que busca retratar. El miedo, en sus versos, se convierte en una experiencia visceral, casi palpable, que sacude al lector y lo lleva a confrontar las crudas realidades.

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